Entre 1772 y 1775, Rusia, Prusia y Austria aprovecharon la debilidad de la República de las Dos Naciones (Polonia y Lituania) para repartirse su territorio en tres ocasiones. Los repartos de 1772, 1793 y 1795 redujeron progresivamente el Estado polaco hasta hacerlo desaparecer. Polonia permaneció dividida entre estas potencias durante 123 años, recuperando su independencia en 1918.

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