“En el nombre de la santísima e Indivisible Trinidad, Padre Hijo y Espíritu Santo. Así sea. Los estrechos vínculos de la sangre que unen a los dos monarcas reinantes en España y Francia y la singular propensión de uno para el otro, de que se han dado tantas pruebas, empeñan a su Majestad Católica y a su Majestad cristianísima en formar y concluir entre sí un tratado de amistad y unión bajo el nombre de Pacto de Familia...
Artículo 1. El rey Católico y el Rey Cristianísimo declaran
que (...) mirarán en adelante como enemigas común la potencia que viniera a
serlo de una de las dos Coronas.
Artículo 3. Conceden su Majestad Católica y su Majestad
Cristianísima la misma absoluta y auténtica garantía al Rey de las Dos Sicilias
y al infante Don Felipe, duque de Parma, para todos los Estados, plazas y
tierras que actualmente poseen.
Artículo 17. Sus Majestades Católica y cristianísima se
empeñan y se prometen, para el caso de hallarse ambos en guerra, no escuchar ni
hacer proposición alguna de paz, no tratarla ni concluirla con el enemigo o los
enemigos que tuviesen sino de un acuerdo y consentimiento mutuo y común “
Tercer Pacto de familia de Carlos III
y Luis XV. París, 15 de agosto de 1761.
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